La reforma del presidente Javier Milei, que se debate en el Senado argentino, busca reducir la intervención del Estado en la economía, que se lograría con la eliminación de regulaciones, la privatización de empresas estatales y la descentralización de funciones públicas.

Nuevamente, los argentinos se tomaron las calles para protestar contra un paquete de reformas impulsado por el presidente Javier Milei. Este hecho se presenta luego de que los ciudadanos protagonizaran multitudinarias protestas en el pasado mes de abril en rechazo a los recortes por parte del Gobierno a la educación superior en Argentina.

Esta vez, frente al Congreso se registran fuertes disturbios con bombas molotov y carros incendiados que han sido duramente reprimidos por la policía para evitar que los manifestantes crucen el límite de la valla que protege el Senado mientras se encuentra debatiendo la Ley Bases.

La ley, que incluye incentivos a las grandes inversiones, una reforma laboral, privatizaciones y una polémica delegación de facultades legislativas a Milei, es un paso crucial para el gobierno del presidente, que a seis meses de comenzar no ha logrado respaldo legislativo.

Con 238 artículos, la ley incluye incentivos a las grandes inversiones por 30 años, una reforma laboral, privatizaciones y una polémica delegación de facultades legislativas al presidente ultraliberal, urgido de respaldo legislativo tras seis meses de gobierno si la aprobación de ninguna ley.

El gobierno había intentado aprobar la llamada ley de Bases en enero, pero fracasó por el escaso apoyo legislativo y debió retirarla para insistir luego con una versión acotada a un tercio de su proyecto original y sobre la que el Senado busca introducir cambios.

Argentina vive una fuerte recesión económica, con una inflación que roza el 290% interanual y un ajuste fiscal que permitió en el primer trimestre del año el primer superávit desde 2008, pero con miles de despidos y el deterioro de salarios y jubilaciones.

La actividad industrial acentuó su derrumbe en marzo con una caída interanual del 21,2% y la construcción se hundió 42,2% en igual período, reportó el instituto estadístico Indec.

La contracción industrial es la mayor desde abril de 2020, cuando la actividad estaba semiparalizada por la pandemia de covid-19.

Sondeos sitúan la imagen positiva de Milei entre 45% y 50%, pese a que en cinco meses ha impuesto lo que él define como “el mayor ajuste de la historia de la humanidad”.

Con información de AFP*

Información tomada de elcolombiano.com