EPM volvió a poner en la mesa su deseo de abandonar esa empresa, cuyas cuentas no levantan cabeza.

A poco de cumplirse dos años de la caldeada discusión que se desató en el Concejo de Medellín por cuenta de un proyecto para vender Une, la ciudad tendrá que sentarse otra vez a discutir el mismo problema.

A pesar de que la distribución de fuerzas políticas en el Concejo dista hoy mucho de la hostil y dividida corporación de entonces, el camino transcurrido desde 2022 volvió a conducir a la ciudad al punto de partida. Faltando pocos días para que la administración distrital radique un nuevo proyecto de acuerdo para que EPM pueda vender sus acciones en esa empresa de telecomunicaciones, volvió a reabrirse la discusión sobre qué tan viable es que la compañía se baje del bus de Une, conducido desde 2014 por Millicom y durante los últimos años en un permanente escrutinio por su situación financiera.

Y es que a pesar de ser uno de los grandes jugadores en su renglón, siendo incluso uno de los ganadores de la subasta por el espectro 5G el año pasado, la empresa pareciera haberse convertido en un dolor de cabeza para el Edificio Inteligente.

Aunque recientemente el golpe más duro para las finanzas de EPM vino por cuenta de un deterioro patrimonial de $1 billón que se registró en Une al cierre de 2022, y que según lo informado por la compañía fue el causante de una reducción de $330.000 millones en las transferencias al distrito, hay más indicadores que generan prevención en EPM.

Tan solo en el primer trimestre de este año, Tigo-Une reportó una caída en sus ingresos del 1,41%, cuando estos pasaron de $1,35 billones en ese mismo periodo de 2023 a $1,33 billones en 2024. La empresa también cerró ese primer trimestre de 2024 con pérdidas por $95.324 millones, mucho menos que los $148.397 millones en pérdidas calculados en el primer trimestre de 2023.

Más allá de esos consolidados, que fueron atribuidos principalmente a la desaceleración general del sector de las telecomunicaciones en el país, atribuida a otras variables como la inflación y la reñida competencia con otros operadores para bajar tarifas, a EPM cada vez parece sonarle menos mantenerse en Une, al tiempo que afronta presiones por muchos otros frentes.

Esta última situación quedó en evidencia en octubre del año pasado, cuando EPM se le plantó a Millicom y se negó a meterse la mano al dril para una capitalización por $600.000 millones.

En una discusión en la que incluso llegó a barajarse la posibilidad de que la compañía entrara en default, el conflicto finalmente se zanjó cuando EPM accedió a capitalizar siempre cuando se le permitiera tener una opción, conocida como put option, en la que pudiera obligar a Millicom a comprar sus acciones cuando quisiera salirse del negocio, así como tener una extensión de una cláusula de protección de patrimonio público, que se vencía este año, pero fue alargada hasta el 31 de diciembre de 2026.

Cabe recordar que el uso de esa cláusula fue la razón principal que provocó que el proyecto tuviera más de cinco intentos en el Concejo en el cuatrienio pasado y que incluso hizo que la bancada del Centro Democrático tejiera un acuerdo con la alcaldía para darle luz verde a la venta, en un acercamiento que luego se malogró por la controversia que generó la destinación que tendrían esos recursos, por entre $2,3 y $2,8 billones.

Pese a que el debate quedó en la nevera desde entonces y tras el cambio de gobierno la nueva gerencia de EPM ha sido cauta a la hora de referirse a los negocios problemáticos, las capitalizaciones que sigue demandando Une, que entre 2012 y 2022 solo ha arrojado utilidades en 2013 y 2019 (por $45.200 millones y $519 millones respectivamente), ahora aparece en un panorama marcado por la crisis que también arrastran otras filiales como Afinia.

Si bien todavía hay que esperar a que se conozca el texto completo del acuerdo, así como la valoración actualizada de las acciones de EPM en Une, la discusión ya empieza a despertar reacciones divididas, nuevamente entre quienes insisten en que EPM debe quedarse en un sector que demanda altas inversiones pero que seguiría siendo atractivo y los que sostienen que el negocio está drenando sus cuentas.

Por: Jacobo Betancur Peláez
Información tomada de elcolombiano.com