El argumento más usual de quienes defienden la demora de la Corte Suprema en elegir a la nueva fiscal general es que esa ha sido siempre su práctica: tomarse muchas semanas, incluso meses, para esa elección, por lo cual la norma es que haya interinidad y demora, como dijo un artículo de La Silla Vacía. Lo que ocurre ahora sería entonces normal y simplemente habría que esperar.

Para verificar esa tesis, que muchos aceptan acríticamente, revisé los tiempos que se ha tomado la Corte en elegir a los nueve fiscales que hemos tenido, una vez recibida la terna presidencial. Son datos y hay que darlos.

De Greiff, en 1992: 15 días. Valdivieso, en 1994: 20 días. Gómez Méndez, en 1997: 13 días. Osorio, en 2001: 34 días. Iguarán, en 2005: 12 días. La Corte, en promedio, eligió a los cinco primeros fiscales en 19 días, y siempre antes de que terminara el período, evitando la interinidad en los primeros 17 años de la Fiscalía.

Vino entonces la crisis de 2009-2010 debido al agudo enfrentamiento entre el presidente Uribe y la Corte. Recordemos que la Corte ya sabía que Uribe la había espiado ilegalmente. Además, Uribe había increpado públicamente a los magistrados por –supuestamente– ser tolerantes y negligentes con la guerrilla. Todo porque la Corte investigó la parapolítica, que salpicaba a su gobierno. En ese contexto crispado, la Corte no seleccionó de la terna que le presentó Uribe en julio de 2009, por considerar que sus integrantes no tenían experticia en investigación criminal, eran demasiado cercanos al gobierno y tenían cuestionamientos éticos, como su exministro de defensa, Camilo Ospina, autor de la resolución que estimuló los falsos positivos. Por primera vez, la Fiscalía estuvo en interinidad, que además duró 16 meses, a cargo de Mendoza Diago, quien realizó una labor decorosa.

Esa crisis fue superada con la presentación de una nueva terna por Santos. Viviane Morales fue entonces electa por la Corte, en 2010, en 29 días después de presentada la terna. Luego Montealegre, en 2012, en 9 días; Martínez, en 2016, en 82 días y Barbosa, en 2020, en 58. Después de la crisis de 2009, la Corte se ha tomado más tiempo que en los primeros años: su promedio subió a 45 días. Y hubo tres fiscales interinos: Zamora, Perdomo y Espitia.

En síntesis, hasta 2009, hubo una Corte rápida: decidía en 19 días, sin interinidades. Luego vino la grave crisis de 2009-2010, que provocó una larga interinidad. Posteriormente, entramos a una Corte más lenta cuyo promedio aumentó a 45 días y con interinidades.

Al momento de ser publicada esta columna, y desde que Petro le presentó su terna definitiva el pasado 26 de septiembre, la Corte lleva 145 días sin seleccionar una fiscal: casi ocho veces el tiempo promedio de selección de la Corte rápida y más de tres veces del de la Corte lenta. Además, con excepción de la crisis de 2009-2010, la Corte nunca se había tomado tanto tiempo como ahora para seleccionar fiscal.

Yo respeto la independencia judicial, que es central para la democracia. Por eso he rechazado las presiones de facto en contra de la Corte Suprema. Pero ese respeto no excluye la crítica y, con esos datos, las preguntas son obvias: ¿por qué esta extrema lentitud para escoger a la nueva fiscal de esta terna conformada por tres mujeres que no han sido cuestionadas éticamente, que no son cercanas al presidente y que tienen amplia experiencia en investigación criminal y buen conocimiento de la Fiscalía? ¿Y por qué aplazar la elección de la fiscal si es claro que con ella se aliviarían muchas de las actuales tensiones institucionales?

Es tiempo de que la Corte seleccione a la nueva fiscal; o de que los magistrados le expliquen al país por qué dilatan esa decisión.

Por: Rodrigo Uprimny*
Información tomada de elespectador.com

(*) Investigador de Dejusticia y profesor Universidad Nacional.

www.sintraepm.org

————————